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Oh sole mio


Siempre me voy a enamorar de aquel, que cuando lo conozco, me cae fatal y tiendo a querer golpearle.

Pues parece ser una constante en mi vida. De hecho, los dos amores de mi vida, ocurrió algo por el estilo.

Al primero, lo conocí de niña, cuando iba a vacunarme. El acompañaba a su madre y hermano. Evidentemente, me llevaron engañada mis padres. El fué, el que me dijo, que allí si pinchaban ... Lo llamé mentiroso y todo lo que se me ocurrió, no me pudo caer peor. Cuando entre a vacunarme, logré salir corriendo y él fue el que me sujetó para que no escapara. Mi cabreo hacia él aumentó exponencialmente. Tanto que, al día siguiente, lo busqué por el barrio para lanzarle globos de agua. Por su culpa me habían vacunado. Tras más de una década, esa mala leche se convirtió en amor verdadero.

Al segundo, lo conocí con más de veinte años. Era mi superior.  El primer día, no le hice el más mínimo caso, me parecía un fastidio de hombre. El segundo día, parecía que hablábamos en chino, no nos entendíamos y no soportaba lo serio y arisco que era. Yo tampoco es que fuera miss simpatía con él. Al tercer día, me peleé con él, porque malinterpretó mis palabras y lo tomo todo, como si fuera una mal educada que lo atacaba. A raíz de ahí, llegamos a un acuerdo y empezamos a mostrar ambos nuestra verdadera personalidad, acabando en una relación. O mejor dicho, viviendo como en the big bang theory. 

Cuando ya no pensaba en hombres ni nada, Un lunes que estaba mala, haciendo mis cosas en la máquina, apareció el detrás mía, mirándome. Lo miré, con mala cara y le pregunté, que si el estaba en esa máquina. Me dijo que no, pero no se fue de detrás mía, con lo que más me cabreé. Quería que se largara, no me gusta que ningún tío, se me quede detrás cuando estoy ocupada.

Entonces, me dijo, que no me agarrara ahí, que tuviese cuidado que me podía pillar las manitas con esos hierros. Mi mirada pasó a ser un arma de destrucción masiva. ¿perdona? ¿Encima me vas a hablar tierno? Ay Dios.

¿te quieres ir al carajo mapashito? Era lo que pensaba mi cerebro. Pero fuí mínimamente cordial y le comenté que era por un problema que me tenía que sujetar ahí. A ver si con suerte al saberme lisiada se las piraba. Pero no, el siguió allí. Masoca...

Me comentó, que podría sujetarme. ¿quéeeeeeeeeeee? Ahora si que te endiño, decía mi interior. Afortunadamente en ese instante me dijo que el trabajaba también allí. Era nuevo. Le deseé suerte y listo.

Pero la criaturica, no terminó la fiesta en ese instante. Momentos después, mientras hablaba con el jefe, llegó el, y le pidió al jefe, que lo dejara a el ocuparse de mi. Mi cara de ¿otra vez tu? Sería un poema de Bécquer.

Pasó los días, él muy pendiente de mí, haciendo cosas que le evidenciaba  un interés en mi. Cosa que me sorprendió bastante. No le importaba quedar en evidencia delante del resto de la gente. 

Con el tiempo me fue conquistando, tenía buenas palabras, con sentido del humor, atento. Estaba siempre pendiente. Hasta mi compañera se dió cuenta de todo.  Le pusimos el mote de sole, ella y yo.

 Trataba de averiguar realmente que era lo que sentía por mí. Mostraba interés pero tampoco se lanzaba del todo. Así nos pasamos los meses, haciendo el juego de la seducción. Con el tiempo ni el mismo se aclaraba, lo mismo mostraba interés que se escondía. Con lo cual yo también pasaba. Así hasta que decidí cambiar de sitio. Con lo cuál nunca supe realmente, que es lo que sentía.

La reflexión mía es, sobre cómo hay que dar oportunidades de conocer bien a las personas, ya que debido a eso, a pesar de en un inicio no congeniar o al ver algo inicial que no nos guste. Todos no nos comportamos igual todos los días, con lo cual si en vez de quedarnos con el envase, con lo que se nos muestra en primera instancia, sino llegar más allá, comunicarnos en realidad, conocer a esa persona, descubrirla, saber que siente que piensa, etc.

De no dejarnos guiar por el físico, por la apariencia, por su perfil de internet, por cómo se comporta en determinada situación o las aficiones, gustos que tenga, sino llegar más allá. Saber como piensa, deseos, sueños, intereses, sentimientos, como es su día a día, su relaciones con su entorno etc.


Mi otra reflexión es sobre como cada vez en las relaciones se ve cada vez mayor "cobardía", últimamente intentan quedar bien, ser políticamente correctos (como seguir la "moda o decir lo q se supone q se debe pensar"). Con lo cuál no se muestran las personas como realmente son, sino que se "retraen o dejan de hacer o decir cosas que realmente desean". Cada vez menor compromiso, se pone una excusa con mucha facilidad para aislarse o no cumplir o dar la cara, incluso en cosas "tontas" como por ejemplo llegar tarde, ó no acudir a algo en concreto.

A no esforzarse a conocer a la persona, por temor al rechazo, a quedar mal, a preferir no esforzarse por estar con esa persona y llegar al fondo con esa persona. Es triste, que por pasar superficialmente, perder la oportunidad de conocer personas que pueden ser importantes en nuestras vidas o incluso al amor de nuestra vida.

Moraleja: conoce a la persona, explora, que tal vez te lleves algo positivo, si no, aprenderás de la experiencia.


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